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jueves, 6 de diciembre de 2012

Artículo publicado hoy en alemán en el periódico MallorcaMagazin.

Gracias mil.




UNA EUROPA SIN LÍDER

Cuando sólo faltan unos días para que acabe este año, uno mira hacia atrás y ve a una Europa frágil y agotada. Los países que componen la unión están en una situación caótica. Los ciudadanos cada día van generando nuevas formas de protesta, como muestra de un gran descontento hacia sus líderes. En España ya van dos huelgas generales y en Grecia los disturbios continúan. Los presupuestos que acaban de aceptar en Bruselas es la radiografía de una Europa que sigue enferma. Mientras el paro va subiendo y los desahucios continúan. En Mallorca después de la temporada turística el paro ha incrementado notablemente. ¿A dónde están mirando nuestros líderes? ¿Tenemos un líder que nos inspire hacia un cambio mejor? ¿Qué cambios necesita el liderazgo?

Los ciudadanos no nos sentimos escuchados y nos sentimos apartados. Los líderes, que han sido elegidos por nosotros mismos, dan la sensación que no nos representan y que pertenecen a otra esfera donde el eco de nuestras necesidades ni siquiera llega. El mundo necesita líderes que inspiren, que estén cerca de los ciudadanos, que les escuchen. Tenemos una necesidad imperiosa de ser escuchados, comprendidos y queridos. Buscamos identificarnos a nivel colectivo en una misma causa, a la vez que amamos nuestra individualidad, ya que tenemos la creencia de que nadie nos guía, que ellos no son los que arreglarán nuestros problemas.

Un nuevo liderazgo debe de incluir los valores femeninos. Virtudes en la personalidad del líder que están más cerca de la compasión, la comprensión y la compañía (las tres C). El liderazgo femenino es más intuitivo, más optimista y produce más empatía en los demás. El reto está en no generar un liderazgo femenino intoxicado con los valores masculinos. Como principal ejemplo tenemos la canciller Angela Merkel. Un liderazgo en cuerpo de mujer lleno de valores masculinos, que aún transmite los valores que el resto de Europa cree que tienen los alemanes; más cerca de la autoridad que de la compasión. Cuando lo masculino oscurece el brillo de lo femenino, en ese momento el líder deja de inspirar y produce en el resto sentimientos de rechazo.

¿Podemos realmente sentirnos liderados sin identificar en el líder valores masculinos? ¿Por qué tenemos aún una necesidad de sentirnos liderados? ¿Es solo en lo femenino que encontramos la ternura frente a la dureza de lo masculino? ¿Es posible liderar con dulzura, escucha y visión optimista?

La historia de la “Mujer de Canela” nos hace reflexionar sobre este nuevo liderazgo; comienza en la dulzura del corazón de cada uno, cuando descubrimos nuestra auténtica identidad es entonces que podemos comenzar a liderar nuestras vidas hacia la libertad. Sólo entonces podemos inspirar a los demás.

Gaizka Zubizarreta
Autor de “Mujer de Canela: la fragancia del aroma perdido”
De venta en: De Salabert e Hijos SA (Polig.Son Castello-Palma) y bubok.es
Publicado en MallorcaMagazin 06/12/2012

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